{"id":142,"date":"2020-08-08T21:48:13","date_gmt":"2020-08-08T21:48:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.josedemontfort.com\/?p=142"},"modified":"2020-08-08T21:48:13","modified_gmt":"2020-08-08T21:48:13","slug":"el-paseo-de-robert-walser-como-cronica-de-sus-autores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/2020\/08\/08\/el-paseo-de-robert-walser-como-cronica-de-sus-autores\/","title":{"rendered":"\u201cEL PASEO DE ROBERT WALSER\u201d COMO CR\u00d3NICA (DE SUS AUTORES)"},"content":{"rendered":"\n<p><em>El paseo de Robert Walser<\/em> es una performance de calle dirigida por el director de teatro, escritor y comisario cultural barcelon\u00e9s <strong>Marc Caellas<\/strong> (1974), y protagonizada por el performer y escritor argentino <strong>Esteban Feune de Colombi<\/strong> (1980). La obra fue creada por ambos durante una caminata por el barrio de San Telmo, en Buenos Aires, en septiembre de 2011. Tras esto, se repartieron los papeles: Feune de Colombi interpretar\u00eda al escritor suizo <strong>Robert Walser<\/strong>, y Marc Caellas tratar\u00eda de ordenar el caos o desordenar el orden de la ciudad mientras Walser paseara.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El paseo de Robert Walser<\/em> es una propuesta esc\u00e9nica cambiante que va mutando por los barrios de diferentes ciudades. Un proyecto site-specific que se va adaptando a las diferentes realidades de los lugares en los que se representa, y donde los vecinos de los barrios donde tiene lugar fungen al modo de involuntarios actores secundarios.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta obra de teatro a pie, basada libremente en el libro <em>El Paseo<\/em>, de Robert Walser (1878-1956), se mantienen una serie de escenas fieles a la ficci\u00f3n de Walser a las que se les a\u00f1ade todo aquello con lo que el azar provee en lo que dura el paseo. Hay un principio y un final marcados, y cuatro escenas definidas (la visita a un banco, el encuentro con una actriz, la entrada en una librer\u00eda y\/o tienda y la escucha de las melod\u00edas de una cantante de \u00f3pera), escenas extra\u00eddas fielmente del texto de Walser, m\u00e1s todo lo que sucede en los intersticios, que es siempre imprevisto e imprevisible. Porque, durante el paseo, el personaje de Robert Walser va interactuando libremente con aquellos y aquellas con los que se topa en su camino y, as\u00ed, cada paseo nunca es igual.<\/p>\n\n\n\n<p>La improvisaci\u00f3n de Feune de Colombi, que lidia con los elementos que se le ofrecen, provoca experiencias genuinas para aquellos que le acompa\u00f1an en su paseo (normalmente no m\u00e1s de quince personas; ahora, durante la pandemia, s\u00f3lo diez). La escritora <strong>Teresa Vinardell Puig<\/strong> ha definido <em>El paseo de Robert Walser<\/em> como una \u201cdramaturgia de la aparici\u00f3n\u201d, ya que en ella personajes y p\u00fablico devienen figuras esencialmente pasajeras, que aparecen y desaparecen.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El paseo de Robert Walser<\/em> se represent\u00f3 por primera vez en Buenos Aires, en septiembre de 2012, enmarcado en los actos del Filba (Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires) y, desde entonces, ha recorrido ocho pa\u00edses (Espa\u00f1a, Alemania, Argentina, Colombia, M\u00e9xico, Cuba, Brasil y Uruguay) y 15 ciudades, con un total de 114 representaciones. Se ha podido ver <em>El paseo de Robert Walser<\/em> en festivales de literatura (Kosm\u00f3polis de Barcelona o el Filba de Buenos Aires), teatrales (San Mart\u00edn de los Andes en Argentina, Fringe en Madrid, el TNT en Terrassa), espacios de arte (Bogot\u00e1 y Ciudad de M\u00e9xico), o gracias a la invitaci\u00f3n de diferentes museos (el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, Es Baluard en Palma de Mallorca, o el Museo del Chopo en el DF).<\/p>\n\n\n\n<p>Recientemente, debido a la pandemia que nos asola y las restricciones de movimientos que han impuesto los diferentes pa\u00edses y, dado que tanto Marc Caellas como Esteban Feune de Colombi estaban en Barcelona, decidieron poner en marcha seis representaciones en la Ciudad Condal, en los barrios del Raval-Poble Sec, Horta y Clot, entre el 20 y el 28 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de <em>El paseo de Robert Walser<\/em>, para aquel que la vive, es la de una ralentizaci\u00f3n del ritmo normal de la vida. Walser\/Feune de Colombi pasea muy lentamente, curioso, asombr\u00e1ndose por todas las cosas, atento a la frugal vitalidad del mundo y minuciosamente observando todos esos detalles escondidos, que se suelen pasar por alto, de la ciudad. Participar en esta performance es volverse curioso y sirve, adem\u00e1s, para provocar escenas de realidad in\u00e9dita, deliciosos momentos que dan alegr\u00eda, sosiego y tambi\u00e9n un poco de misterio a la cotidianidad tan prosaica en la que vivimos. Walser\/Feune de Colombi nos invita a mirar el mundo, nuestro mundo m\u00e1s inmediato, con extra\u00f1eza.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un paseo austero y po\u00e9tico, donde el participante descubre la l\u00edrica asombrada de las peque\u00f1as cosas, de lo cotidiano fabuloso y nimio. Es as\u00ed tambi\u00e9n una experiencia casi epif\u00e1nica, en el sentido de que, en el pasear muchas veces silencioso de Walser, yendo en su compa\u00f1\u00eda, uno se concentra en s\u00ed mismo, y comienza a pensar tambi\u00e9n en sus cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso nos interesaba mucho saber c\u00f3mo director y actor viv\u00edan esa experiencia \u00edntimamente. As\u00ed que les pedimos a ambos que nos hicieran una cr\u00f3nica de uno de los paseos m\u00e1s recientes. Escogimos el que tuvo lugar este pasado mi\u00e9rcoles 22 de julio en la ciudad de Barcelona, concretamente en el Raval-Poble Sec, el bullicioso y multicultural barrio del centro hist\u00f3rico de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<figure><iframe src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/pHPlA4bPOsc?feature=oembed\" allowfullscreen=\"\"><\/iframe><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cr\u00f3nica de Marc Caellas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Con la persiana bajada de la discoteca, con el contenedor en medio de la calle y con el ruido de fondo de la Avinguda (Avenida) Paral\u00b7lel, no pareciera que esta esquina fuera la mejor para empezar un paseo, pero las palabras de Walser suenan cercanas y c\u00e1lidas. Uno de los paseantes es <strong>Josep Maria Mart\u00ed<\/strong>, profesor de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona. Pide permiso para filmar, est\u00e1 preparando un ensayo. Cruzamos la avenida y nos plantamos frente al cajero de La Caixa. Una de las paseantes, de unos setenta a\u00f1os, dice: \u201cvade retro\u201d. No soporta los bancos. Luego nos topamos con una muy numerosa bandada de palomas y evitamos por poco ser rociados con sus excrementos. El Ayuntamiento de Barcelona deber\u00eda reducir el n\u00famero de estas ratas de cloaca. Son una plaga.<\/p>\n\n\n\n<p>Entramos en un parque donde un grupo de tres j\u00f3venes sigue las \u00f3rdenes de su profesor de gimnasia. Sudorosos, levantan una y varias veces un objeto que sin tocarlo se siente pesado, muy pesado. A la derecha, el espacio limitado para los perros, vac\u00edo. Unos metros m\u00e1s adelante, en el c\u00e9sped, un grupo de ocho o diez personas con sus respectivos perros juegan y r\u00eden. Esta obsesi\u00f3n de Barcelona por regular todo, por crear cuadr\u00edculas con actividades definidas. Aqu\u00ed gimnasia, ah\u00ed perros, all\u00e1 ni\u00f1os. Qu\u00e9 aburrimiento. Aparece un ciudadano argelino o marroqu\u00ed que habla s\u00f3lo con el tel\u00e9fono. Se coloca delante de Robert y le hace repetir una frase en lo que imagino es \u00e1rabe. M\u00e1s adelante, otro loco habla solo. Robert lo mira y, durante esos segundos, parece alcanzar la calma.<\/p>\n\n\n\n<p>Los clientes del bar se apretujan para ver la declaraci\u00f3n de admiraci\u00f3n a esa supuesta ex actriz que se encuentra cada tarde en la misma mesa del mismo bar. El mon\u00f3logo es interrumpido por un autom\u00f3vil de la Guardia Urbana que maniobra marcha atr\u00e1s. Al fondo de la calle diviso varias furgonetas de la polic\u00eda. El Raval est\u00e1 caliente. Cuando llegamos a su altura, Robert pide permiso para seguir adelante. \u00bfA d\u00f3nde van? Al parque. Pasen pues. Pasamos del lado de los polic\u00edas y nos parecen ellos los presos y nosotros los seres libres que podemos deambular de un lado para el otro sin nadie que nos intercepte. No corre la misma suerte el subsahariano que carga tres barras de pan. Documentaci\u00f3n por favor. A la vuelta de la esquina, de nuevo en Paral\u00b7lel, Robert se enamora de una preciosa casita reconvertida en bar. Es de la \u00e9poca en que el Paralelo era nuestro Broadway, la calle de los teatros y la algarab\u00eda nocturna. Los felices a\u00f1os veinte, que se prolongaron hasta mediados de los treinta.<\/p>\n\n\n\n<p>Atravesamos el parque donde conviven ciudadanos llegados de \u00c1frica, algunos con sus carros de supermercado reconvertidos en vagonetas de residuos met\u00e1licos para el reciclaje. M\u00e1s adelante, el escenario es tomado por grafiteros, skaters y bailarines que ensayan una coreograf\u00eda urbana que por un momento nos traslada a un supuesto Bronx a la catalana. Avanzamos rumbo a la monta\u00f1a. Dejamos atr\u00e1s un cartel horrible de Money Exchange para acercarnos a la voz privilegiada de <strong>Anna Farr\u00e9s<\/strong>, que esta tarde nos deleita con un pedazo de <em>Caro nome<\/em>, de la \u00f3pera <em>Rigoletto<\/em> de Verdi, y despu\u00e9s de los primeros aplausos se lanz\u00f3 con el aria <em>Chi il bel sogno di Doretta<\/em> de la \u00f3pera <em>La Rondine<\/em> de Puccini, entre plantas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/artishockrevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/elpaseo3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-68888\"\/><figcaption>\u00abEl paseo de Robert Walser\u00bb, performance teatral dirigido por Marc Caellas y protagonizado por Esteban Feune de Colombi. Cortes\u00eda: Marc Caellas<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cr\u00f3nica de Esteban Feune de Colombi<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Estaba con pereza de hacer el paseo de hoy. El extra\u00f1o ouroboros de la mente o del cuerpo me hizo recordar una tarde fr\u00eda y horriblemente lluviosa de hace varios a\u00f1os. Una tarde en que deb\u00edamos recorrer la misma ruta, que nunca es la misma. Aunque no quedaban plazas disponibles, le suger\u00ed aquella vez a Marc que cancel\u00e1ramos. El traje empapado, los pies g\u00e9lidos y toda la cantinela de andar dos horas bajo la lluvia no eran mi plato preferido. Los paseantes se comunicaron con alguien del festival Kosm\u00f3polis para indicarle que el clima era lo de menos, que quer\u00edan pasear. Y paseamos, pues. Y fue un gran paseo. Un paseo \u00fanico. Un poco como todos, que siempre son \u00fanicos, pero aquello lo fue muy a su manera. Nos mov\u00edamos bajo distintos paraguas en peque\u00f1as c\u00e9lulas de tres o cuatro personas. El silencio conventual se romp\u00eda s\u00f3lo cuando yo dec\u00eda un texto y luego volv\u00edamos a caminar como si medit\u00e1ramos en un bosque esrilanqu\u00e9s. No nos importaron el fr\u00edo ni la lluvia; o s\u00ed, pero r\u00e1pidamente quedaron en un segundo plano.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 d\u00f3nde se origina esa fiaca que a veces siento antes de algunos, pocos paseos. Ayer hac\u00eda mucho calor y el recorrido, que repasamos el d\u00eda previo al rayo del sol, no me terminaba de entusiasmar. Uno de esos misterios que oscilan entre las ganas y el desgano, entre prenderse o apagarse. Y debo decir, en formato de modesta conclusi\u00f3n, que muchas veces la pereza es una gran conductora de la energ\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Me puse el traje de verano y los zapatos que fatigaron m\u00e1s de cien funciones. Los zapatos est\u00e1n destrozados y piden a gritos un reemplazo, pero para m\u00ed son como unas pantuflas de calle. Los aprecio por varias razones, y por una: eran de mi padre. Cuando los uso, exclusivamente para la obra, no puedo evitar pensar en los pies de \u00e9l dentro de la misma horma. Mi padre caminando por Singapur o por Malasia en una gira de trabajo por la Asia m\u00e1s tecnificada a mediados de los 90. Su hijo, yo, caminando en una gira de trabajo \u2013y de amor, sobre todo de amor\u2013 por Barcelona, la ciudad que m\u00e1s veces visit\u00e9 en mi vida al margen de aquellas en que viv\u00ed: Buenos Aires, Par\u00eds, Ginebra. Me puse tambi\u00e9n la corbata de los avioncitos, la camisa de lino, el cintur\u00f3n de pap\u00e1 y el sombrero que robamos con Marc de una casa bogotana y al que, con el uso y los viajes, se le hizo un orificio como de bala en el centro, arriba, delante y detr\u00e1s. Una bala que entr\u00f3 y sali\u00f3 y no lleg\u00f3 a herirme y que habr\u00e1 encontrado otros destinos, otros sentidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Suelo llegar al punto de partida en transporte p\u00fablico o a pie. Depende. Hoy fui a pie desde casa, en el G\u00f3tico. Del G\u00f3tico a la puerta de la sala Apolo son unos veinte minutos de caminata leve. En ese tiempo iba repasando el texto, iba mirando el mundo walserianamente y era mirado quiz\u00e1 tambi\u00e9n walserianamente. Qu\u00e9 curioso, pienso ahora, que el adjetivo \u201cwalseriano\u201d no haya entrado a\u00fan, como entraron \u201ckafkiano\u201d o \u201cdantesco\u201d, a la literatura. Que no se deslice por los ferrocarriles de la literatura. Y as\u00ed, mirando el mundo con los ojos de Walser, me amigu\u00e9 conmigo mismo y disolv\u00ed sin darme cuenta la molicie inicial. A fin de cuentas, ten\u00eda que prepararme para la funci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de cruzar la Avinguda Paral.lel (linda palabra \u201cavinguda\u201d, me gusta m\u00e1s que avenida, que, en comparaci\u00f3n, parece demasiado sosa para atribu\u00edrsela a arterias como la Gran V\u00eda, los Champs Elys\u00e9es o la 9 de Julio) vi o fui visto, o ambas cosas sucedieron a la vez, por <strong>Llu\u00edsa<\/strong>, una amiga de Guada a la que r\u00e1pidamente neutralic\u00e9 llevando el \u00edndice perpendicular a los labios. No me gusta que me reconozcan antes de pasear. \u00bfSer\u00e1 una c\u00e1bala?<\/p>\n\n\n\n<p>Cruc\u00e9 la avenida, treinta grados. Ah\u00ed estaba Marc girando en redondo como un perro antes de echarse. Por suerte no se ech\u00f3. No ten\u00eda d\u00f3nde. Quedaban apenas ocho minutos para el comienzo de todo esto. Raudos, fuimos al bar de la esquina, uno que atiende un indio o un pakistan\u00ed. O un banglades\u00ed. Me gustar\u00eda reconocerlos a la distancia, como se reconocen los enanos seg\u00fan Augusto Monterroso. Un caf\u00e9 para m\u00ed, a ver si me levanta. Nada para Marc. Las consideraciones de costumbre, los arreglos previos, los cambios de \u00faltimo momento. La actriz efectivamente estar\u00e1 en el bar que elegimos, la cantante cantar\u00e1 en el parque aunque el recorrido termina en otro lado, deber\u00e9 doblar a la izquierda una cuadra antes del final porque hay un parking de rickshaws, etc\u00e9tera. Marc se hace humo y al rato recibo su caracter\u00edstico y lac\u00f3nico \u201cya\u201d por WhatsApp. Pago y, por decirlo en tono actoral, entro en el personaje. De inmediato camino lent\u00edsimamente, un poco encorvado y con el pie izquierdo torcido para afuera sin saber c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo decid\u00ed torcerlo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/artishockrevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/elpaseo2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-68886\"\/><figcaption>\u00abEl paseo de Robert Walser\u00bb, performance teatral dirigido por Marc Caellas y protagonizado por Esteban Feune de Colombi. Cortes\u00eda: Marc Caellas<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En la puerta de la sala Apolo hay un volquete cargado de escombros. Lo esquivo para saludar a cada espectador sin estrecharle la mano, como sol\u00eda hacer antes. Me paro enfrente, lo miro un minuto a los ojos, un minuto que se hace eterno, m\u00e1s eterno que con las manos estrech\u00e1ndose. Est\u00e1n los que sostienen la propuesta, los que me felicitan porque no pesta\u00f1eo, los que hacen preguntas o me lanzan piropos o hablan del clima, los que no resisten la propuesta. Hoy: muchos conversadores e incluso una se\u00f1ora \u2013una amiga de Llu\u00edsa\u2013 que se incomoda, se presenta como \u201cla mujer sin nombre\u201d cuando digo dos veces \u201cRobert\u201d a trav\u00e9s de la mascarilla y luego, al ver que me quedo parado frente a ella sin reaccionar, pregunta: \u201c\u00bfqu\u00e9 le pasa, hombre?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cruzamos la avinguda hacia el cajero de la Caixa. Llegando a la instituci\u00f3n bancaria, Llu\u00edsa espet\u00f3, irritada, un an\u00e1rquico \u201cvade retro, satan\u00e1s\u201d. El presente pand\u00e9mico me hizo no entrar y el texto, subido de revoluciones por el bullicio del Paral.lel, se lo dediqu\u00e9 al edificio y una espectadora aplaudi\u00f3, la misma espectadora, Isabel, que luego me coment\u00f3 que le impresionaba c\u00f3mo yo, Robert, empatizaba con la gente y con los animales.<\/p>\n\n\n\n<p>Desfilamos por la puerta del arruinado teatro Arnau, tomado por andamios y flamantes grafitis (\u201cno tot anir\u00e0 b\u00e9\u201d, dec\u00eda uno, m\u00e1s bien pesimista), y entramos, flanqueados desde los \u00e1rboles por un ej\u00e9rcito de palomas cagadoras, en el parque. Ni\u00f1os en sus patinetes, ni\u00f1os en sus bicis, ni\u00f1os en sus rollers. Luego, nos detuvimos frente a un tr\u00edo de esforzados gimnastas que segu\u00edan las \u00f3rdenes de un profesor que los animaba a seguir, a seguir y a seguir al ritmo de una m\u00fasica ochentosa. Transpirados, hac\u00edan ejercicios militares, de crossfit, d\u00e1ndonos elegantemente la espalda y susurrando comentarios que no alcanc\u00e9 a o\u00edr. M\u00e1s adelante, cuatro gringos jugaban al b\u00e1squet y se alentaban con mantras del estilo \u201ccome on, man!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El plano secuencia del parque todav\u00eda nos depar\u00f3 una \u201ccorrala\u201d llena de perros con sus amos (perros y amos fuera del canil, una jaula con un arbolito insulso). Una vieja diminuta como una c\u00e1psula medicinal fue la que coment\u00f3 aquello de la corrala. Los perros eran de diversas razas y jugaban animal y animadamente junto a sus due\u00f1os, todos sonrientes sin barbijos. Llu\u00edsa y sus dos amigas conversaban con la viejita c\u00e1psula, y otra paseante fotografiaba a los canes, cuando me di vuelta y un joven-anciano marroqu\u00ed, o que cre\u00ed marroqu\u00ed, se me par\u00f3 enfrente con el celular en alto. Se ve que estaba en una videollamada. Me pidi\u00f3 que dijera algo que no entend\u00ed, pero que repet\u00ed cual loro parlanch\u00edn, y entonces el joven-anciano marroqu\u00ed prosigui\u00f3 su marcha como si nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de cruzar la calle tomada por autos de los Mossos hab\u00eda un hombre que hac\u00eda unos gestos muy singulares con todo el cuerpo, unas contorsiones de manos, boca y torso que parec\u00edan decir algo en su propio idioma danzado. \u00bfTen\u00eda un Asperger muy avanzado?, quiso saber un paseante. Nadie le paraba bola. Sin embargo, yo me detuve a mirarlo, a mirarlo sin transmitirle con la mirada que estaba loco o enfermo, y, al menos por unos segundos, congel\u00f3 las contorsiones y sonri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>En la cuadra siguiente, la agitada cuadra ravalera del encuentro pactado con la actriz en un maravilloso bar de barrio, divis\u00e9 una muchedumbre de polic\u00edas en uniformes demasiado apretados. Si bien no sab\u00eda lo que pasaba, no hab\u00eda opci\u00f3n: deb\u00edamos pasar por ah\u00ed para proseguir con el recorrido. No tuve miedo sino todo lo contrario. Vamos protegidos, pens\u00e9. As\u00ed que me acerqu\u00e9 a la mesa donde estaba sentada Anna Farr\u00e9s, nuestra querida soprano de Terrassa haciendo de actriz con un libro de <em>Acantilado <\/em>en la mano, y le espet\u00e9 ese texto tan bello que empieza diciendo \u201cdisc\u00falpeme si a m\u00ed, un hombre totalmente desconocido para usted, se me agolpa en los labios, al verla, la sin duda osada y vehemente pregunta: \u00bfno habr\u00e1 sido quiz\u00e1 actriz en otra \u00e9poca?\u201d. Los parroquianos iban saliendo a bichar lo que pasaba. Re\u00edan y chistaban y uno de ellos canturre\u00f3 una canci\u00f3n chaplinesca. Un m\u00f3vil de la Guardia Urbana reculaba como una oruga desde all\u00e1, la zona en conflicto, donde se ve\u00edan dos camionetas forzudas de los Mossos. O algo as\u00ed: no comprendo bien la jerarqu\u00eda de \u201clas fuerzas del orden\u201d catalanas, el qui\u00e9n es qui\u00e9n de la cosa. Como sea, prosegu\u00ed en estado de gracia. Todo conflu\u00eda para que nada nos detuviera y yo iba delante rompiendo el hielo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/artishockrevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/ROBERTWALSER6CopyElenaBlanco.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-68890\"\/><figcaption>\u00abEl paseo de Robert Walser\u00bb, performance teatral dirigido por Marc Caellas y protagonizado por Esteban Feune de Colombi. Barcelona, julio, 2020. Foto: Elena Blanco<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>A la hora de doblar a la derecha les pregunt\u00e9 a tres polic\u00edas con chalecos de fuerza si pod\u00edamos pasar por ah\u00ed para ir hacia el parque. Lo hice con la cortes\u00eda digna de Walser, esa cortes\u00eda en apariencia c\u00e1ndida pero llena de ribetes subyacentes, y contestaron al un\u00edsono que s\u00ed. Sent\u00ed algo particular: me pareci\u00f3 que ellos estaban presos y nosotros libres, que ellos estaban tensos y nosotros relajados. Lo disfrut\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Al avanzar unos pocos metros, desde una de las mesas desde otro maravilloso bar de barrio, una bell\u00edsima mujer de unos 80 a\u00f1os me dijo que parec\u00eda colombiano. Mord\u00ed el anzuelo, quise saber por qu\u00e9. \u201cPor esos zapatos, por ese sombrero\u201d. Es cierto que todav\u00eda se ven a gardeles as\u00ed en Bogot\u00e1 o en Medell\u00edn, donde el Zorzal encontr\u00f3 la muerte, o viceversa. Decid\u00ed callar y no explicar que era suizo, como suelo decir, aunque el deseo de conectar de ella era m\u00e1s fuerte que todo, porque entonces mir\u00f3 al resto de los paseantes y pregunt\u00f3 si hab\u00eda entre ellos alg\u00fan \u201crolito\u201d. En Colombia un \u201crolo\u201d es aquel bogotano hijo de no bogotanos. Para mi sorpresa \u2013ya ten\u00eda los pasos listos para continuar\u2013 un espectador se baj\u00f3 la mascarilla, por suerte no los pantalones, se acerc\u00f3 a la mujer y dijo \u201cyo\u201d. El tr\u00edo de polic\u00edas, convertidos en helados de chocolate derriti\u00e9ndose al sol, miraban absortos. La mujer de lustrosa y ca\u00f3tica cabellera blanca sac\u00f3 una foto de la cartera, se la mostr\u00f3 al Rolito y dijo: \u201cllevo esta foto hace 37 a\u00f1os conmigo\u201d. Y despu\u00e9s cont\u00f3, con perfecto acento espa\u00f1ol, que todav\u00eda ten\u00eda su casa en Bogot\u00e1, detr\u00e1s de no s\u00e9 qu\u00e9 hospital. Por alguna raz\u00f3n ella sab\u00eda que deb\u00eda contarnos esa historia a nosotros: hab\u00eda primero una necesidad, despu\u00e9s un alivio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocos metros m\u00e1s adelante ah\u00ed estaban los mossos interrogando a un hombre que llevaba tres baguettes en una bolsa y que dec\u00eda llamarse algo as\u00ed como \u201cAbdul\u201d. Se sent\u00eda la tensi\u00f3n en el aire y otra vez salud\u00e9 a los uniformados. En la esquina, decid\u00ed no chantarle la larga parrafada al feo cartel de una \u201cperruqueria\u201d para buscar uno en otras calles. Antes de girar, ah\u00ed estaba la guapa barrendera llenando con basura su camionetita como si fuera una caja de Cornell. Una silla rota, cajones de un ropero, ca\u00f1os y otros objetos se acomodaban m\u00e1gicamente. No muy lejos de ah\u00ed, rodeados por balcones con la ropa colgando, nos sorprendi\u00f3 un grafiti en una pared de ladrillos grises tapiando la puerta de una casa abandonada: \u201ctengo ganas de chupar una barandilla\u201d. Llu\u00edsa dijo que ella no ten\u00eda ganas de hacer eso.<\/p>\n\n\n\n<p>El barrio segu\u00eda desplegando su autenticidad. Fuentes de agua con bidones de agua cortados a la mitad para recoger las gotas perdidas, palomas por doquier, olor a pis, paletas limpiando sus herramientas en la vereda, balcones con curiosos hablando por tel\u00e9fono, camareros ofreciendo sus men\u00fas a buen precio. Precisamente ante la mirada at\u00f3nita de un camarero tal vez birmano, quiz\u00e1 laosiano, a lo mejor vietnamita, me detuve para admirar aquella casita sobreviviente sobre Paral.lel en la que, con gusto, como explica Walser anticip\u00e1ndose un siglo a los problemas habitacionales de las ciudades, \u201centrar\u00eda para anidar y vivir por siempre all\u00ed\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y cruzamos otra vez la avinguda, nos miramos los zapatos \u2013hab\u00eda, en los pies de los paseantes, una linda variedad: zapatos de correr, zapatos de playa, zapatos de invierno\u2013 y, entrando en el segundo parque de los tres que tiene este paseo, me agach\u00e9 para reverenciar la belleza de un toc\u00f3n que debe llevar a\u00f1os ah\u00ed. No pude terminar el texto porque la amiga de Llu\u00edsa, una bonita mujer de pelo canoso cortado al ras, me interrumpi\u00f3 para comentar que quiz\u00e1s ese \u00e1rbol se hab\u00eda ca\u00eddo con el viento y no hab\u00eda sido talado impunemente. Me gusta cuando me interrumpen. Me gusta cuando los espectadores hacen cosas que est\u00e1n \u201cprohibidas\u201d en una sala de teatro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/artishockrevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/ROBERTWALSER9CopyElenaBlanco.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-68891\"\/><figcaption>\u00abEl paseo de Robert Walser\u00bb, performance teatral dirigido por Marc Caellas y protagonizado por Esteban Feune de Colombi. Barcelona, julio, 2020. Foto: Elena Blanco<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Y de all\u00ed cruzamos en diagonal un parque fant\u00e1stico, el de las tres chimeneas, donde conviven aficionados al ping-pong, una comunidad de recolectores africanos que hacen de sus changuitos de supermercados esculturas de arte contempor\u00e1neo, grafiteros polacos pintando en vivo, jugadores de cartas asi\u00e1ticos, aspirantes a futbolistas latinoamericanos y bailarines de reggaet\u00f3n multi\u00e9tnicos cuyas ex\u00f3ticas coreograf\u00edas nos quedamos a ver como si se tratara de un espect\u00e1culo dedicado a nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Apareci\u00f3 el cartel, que termin\u00f3 siendo mejor que el que hab\u00edamos elegido originalmente. Era uno de Money Exchange en azul chill\u00f3n y letras amarillas. Hubo tiempo para una vidriera repleta de art\u00edculos propicios para esta \u00e9poca de asepsias y paranoias sanitarias; hubo tiempo para conversar con un viejito que, mientras paseaba a su perro, les daba pan viejo a las palomas. Ese viejito de remera fluorescente me dijo que todas las tardes hac\u00eda lo mismo y que las torcazas \u2013se ocup\u00f3 de diferenciarlas de las palomas\u2013 ya lo reconoc\u00edan. Tambi\u00e9n hubo tiempo para que el due\u00f1o de un rickshaw le echara la bronca a un paseante que iba filmando (siempre hay un paseante que va filmando) y para que un empleado de la empresa Dec\u00e1ntalo, escuchando cantar a Anna desde el Parque del Mirador del Poble Sec, manifestara su admiraci\u00f3n en voz alta.<\/p>\n\n\n\n<p>En una escena digna de <em>Los p\u00e1jaros<\/em>, Anna enton\u00f3 sus canciones en un hermoso silencio jalonado cada tanto por el vuelo de cientos de palomas que giraban en redondo por sobre su cabeza. Los aplausos llegaron de parte nuestra y tambi\u00e9n de parte de algunos vecinos asomados a sus balcones que gritaban \u201cbravo, bravo\u201d, luego del bis. Entramos en el \u00faltimo de los parques y, al subir las escaleras, todo se pareci\u00f3 aun m\u00e1s al Bronx neoyorkino de los a\u00f1os ochenta. Colchones y mantas subsist\u00edan debajo de los bancos, pintados a su vez de colores extravagantes. Dos parejas de adolescentes fumaban hach\u00eds y nos saludaban como zombis del tercer mundo. Ratas muertas, estanques podridos y basura en serio, no s\u00f3lo una lata o un paquete de papas fritas vac\u00edo. \u201cAs\u00ed pues todo, todo, toda esta rica vida\u2026\u201d, dec\u00eda Walser al caer la tarde.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>*Publicado originalmente en <a href=\"https:\/\/artishockrevista.com\/2020\/08\/07\/el-paseo-de-robert-walser\/\">Artishock<\/a> el 08 de agosto de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El paseo de Robert Walser es una performance de calle dirigida por el director de teatro, escritor y comisario cultural barcelon\u00e9s Marc Caellas (1974), y protagonizada por el performer y escritor argentino Esteban Feune de<span class=\"more-button\"><a href=\"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/2020\/08\/08\/el-paseo-de-robert-walser-como-cronica-de-sus-autores\/\" class=\"more-link\">Seguir leyendo<span class=\"screen-reader-text\">\u201cEL PASEO DE ROBERT WALSER\u201d COMO CR\u00d3NICA (DE SUS AUTORES)<\/span><i class=\"fa fa-angle-right\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[54,55,58,49,50,52,56,51,57,53],"class_list":["post-142","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized","tag-arte","tag-arte-callejero","tag-arte-contemporaneo","tag-el-paseo-de-robert-walser","tag-escritor-suizo","tag-esteban-feune-de-colombi","tag-flaneur","tag-marc-caellas","tag-pasear","tag-performance-teatral"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/142","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=142"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/142\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":143,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/142\/revisions\/143"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=142"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=142"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=142"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}