{"id":224,"date":"2020-12-22T00:34:23","date_gmt":"2020-12-22T00:34:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.josedemontfort.com\/?p=224"},"modified":"2020-12-22T00:34:23","modified_gmt":"2020-12-22T00:34:23","slug":"hablemos-de-la-escuela-poetica-de-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/2020\/12\/22\/hablemos-de-la-escuela-poetica-de-nueva-york\/","title":{"rendered":"Hablemos de La Escuela Po\u00e9tica de Nueva York"},"content":{"rendered":"\n<p>Se trata de una traducci\u00f3n emocional, realizada en grupo por parte de unos escritores que comparten una cierta sensibilidad literaria y una enorme complicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de una excelente noticia el hecho de que el lector en espa\u00f1ol tenga a su abasto las voces reunidas de los cinco poetas originarios de la as\u00ed conocida como Escuela de Nueva York. <em>La Escuela Po\u00e9tica de Nueva York<\/em> (Alba, 2020) es una antolog\u00eda que se quiere retrato de conjunto, una visi\u00f3n contempor\u00e1nea que aporta luz sobre un grupo de poetas y amigos que hicieron del Nueva York de posguerra un espacio po\u00e9tico l\u00fadico, divertido, estimulante y siempre asombroso. Una fiesta para el lector.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una escuela que nunca existi\u00f3<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Publicado en 1961 (aunque originalmente ideado en 1952), en su desopilante ensayo escrito junto a Larry Rivers, <em>How to Proceed in the Arts<\/em>, Frank O\u00b4Hara afirmaba que <strong>las escuelas son para los tontos<\/strong>. Y ya dej\u00f3 dicho el seminal poeta norteamericano John Ashbery en diferentes ocasiones que nunca existi\u00f3 algo as\u00ed como la Escuela Po\u00e9tica de Nueva York. Que sucede, sin embargo, que en Nueva York se dio la circunstancia de que hab\u00eda un grupo de poetas que se conoc\u00edan entre ellos y en cuyas obras hay enormes similitudes, pero tambi\u00e9n diferencias sustanciales. Y es en ese <em>sin embargo<\/em> en el que se fundamenta esta antolog\u00eda, con edici\u00f3n al cuidado del escritor y cr\u00edtico <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/further\/gonzalo-torne-el-corazon-de-la-fiesta\">Gonzalo Torn\u00e9<\/a>, donde se incluye una muestra representativa de la obra de cinco de los poetas neoyorkinos que conformaron el grupo original de lo que acabar\u00eda conoci\u00e9ndose como <strong>La Escuela Po\u00e9tica de Nueva York: Frank O\u00b4Hara, John Ashbery, Kenneth Koch, James Schuyler y Barbara Guest<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, el nombre de Escuela Po\u00e9tica de Nueva York es, como ya hemos dicho, una invenci\u00f3n. Surge de la antolog\u00eda de Donald Allen de 1960, <em>The New American Poetry<\/em>, y el t\u00e9rmino ser\u00eda refrendado en 1962 por el galerista John Bernard Myers, que pretend\u00eda asimilar la efectividad como grupo de la que se hab\u00eda servido el n\u00facleo de los primeros pintores expresionistas abstractos en el mundo del arte, pero aplic\u00e1ndolo esta vez a la poes\u00eda. As\u00ed, se trat\u00f3 de una estrategia organizativa (aunque realizada de manera casi arbitraria, como habr\u00edan de reconocer Allen y Myers), para dar publicidad a un nuevo grupo de poetas. En una c\u00e9lebre conferencia le\u00edda en 1968 en el St. Regis Hotel de Nueva York, John Ashbery dijo que s\u00ed que hab\u00eda una caracter\u00edstica reconocible de la Escuela de Nueva York: <strong>\u201cSu reticencia a plegarse a cualquier cosa parecida a un programa\u201d<\/strong>. S\u00ed les un\u00edan, no obstante, muchas m\u00e1s cosas: su inter\u00e9s por la poes\u00eda surrealista francesa y la literatura modernista europea, la m\u00fasica moderna y la pintura, adem\u00e1s de su natural inclinaci\u00f3n por un cierto tono c\u00f3mico y juguet\u00f3n y por desarrollar una poes\u00eda narrativa, siempre abierta y alerta, como reacci\u00f3n a la poes\u00eda academicista y a la poes\u00eda confesional. De cualquier forma, el propio Ashbery acabar\u00eda aceptando que la etiqueta era operativa.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/media.theobjective.com\/app\/uploads\/2020\/12\/17081607\/hablemos-de-la-escuela-poetica-de-nueva-york-3.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.theobjective.com\/app\/uploads\/2020\/12\/17081607\/hablemos-de-la-escuela-poetica-de-nueva-york-3.jpg\" alt=\"Hablemos de La Escuela Po\u00e9tica de Nueva York 2\" class=\"wp-image-1269682\"\/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una necesaria visi\u00f3n de grupo<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Nos cuenta Gonzalo Torn\u00e9, al tel\u00e9fono desde San Sebasti\u00e1n, que su primer encuentro con la voz de Ashbery se produjo hace ya m\u00e1s de una d\u00e9cada, gracias al <em>Autorretrato en espejo convexo<\/em>, que le fascin\u00f3 enormemente. De ah\u00ed que, con posterioridad, fuera interes\u00e1ndose por el resto de autores neoyorquinos contempor\u00e1neos y amigos de Ashbery. Ley\u00e9ndolos, se dio cuenta de que, a pesar de que algunos de ellos contaban con traducciones al castellano (especialmente Ashbery y O\u00b4Hara), faltaba una visi\u00f3n de conjunto, hab\u00eda un d\u00e9ficit.<\/p>\n\n\n\n<p>Torn\u00e9 no quer\u00eda una antolog\u00eda enciclop\u00e9dica, sino aquella que pudiera reflejar la efervescencia intelectual surgida entre los cinco amigos. Por ello, la antolog\u00eda se extiende hasta una d\u00e9cada despu\u00e9s de la muerte de O\u00b4Hara (o sea hasta mediados de los 70\u00b4s). En total son unas casi 550 p\u00e1ginas que incluyen un pr\u00f3logo de Torn\u00e9 m\u00e1s un ep\u00edlogo de <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/further\/juan-f-rivero-me-gusta-pensar-arte-una-celebracion\">Juan F. Rivero<\/a>, m\u00e1s todos los poemas de los poetas citados, en edici\u00f3n biling\u00fce.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una traducci\u00f3n emocional<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Dice Jos\u00e9 Francisco Ruiz Casanova en <em>Traducir la traducci\u00f3n<\/em> (C\u00e1tedra, 2020) que la labor de traducir un texto literario ni empieza ni acaba con la \u201ctranslaci\u00f3n verbal\u201d, sino que es una actividad que participa \u201cde las labores del editor de textos, del lector y del cr\u00edtico\u201d, a lo que en este caso se habr\u00eda de a\u00f1adir \u201cy tambi\u00e9n de la labor del escritor\u201d, porque esa misma idea del <strong>intercambio intelectual<\/strong> entre los poetas neoyorquinos es lo que quiso aplicar Gonzalo Torn\u00e9 a esta antolog\u00eda. As\u00ed, dej\u00f3 al poeta Juan F. Rivero como comandante de la traducci\u00f3n colectiva del libro que se quer\u00eda tambi\u00e9n exploraci\u00f3n de lectura y ex\u00e9gesis grupal. <strong>As\u00ed, adem\u00e1s de Rivero, conforman el resto del equipo de traductores Leonor Saro, M\u00f3nica Ojeda, Carlos Recam\u00e1n y Alejandro Morell\u00f3n, todos ellos amigos, pero tambi\u00e9n -y esto es fundamental para el resultado- narradores y poetas<\/strong>. Pues, tal como dice Alberto Manguel sobre el Rilke que tradujo los sonetos de Louise Lab\u00e9: \u201cM\u00e1s all\u00e1 del sentido literal y literario, el texto que leemos adquiere la proyecci\u00f3n de nuestra propia experiencia, la sombra, por as\u00ed decirlo, de quienes somos\u201d. Y esto es precisamente la fortaleza mayor de esta antolog\u00eda, pues que se trata de una <strong>traducci\u00f3n emocional, <\/strong>realizada en grupo por parte de unos escritores que comparten una cierta sensibilidad literaria y una enorme complicidad.<a href=\"https:\/\/media.theobjective.com\/app\/uploads\/2020\/12\/17081344\/hablemos-de-la-escuela-poetica-de-nueva-york-2.jpg\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p id=\"caption-attachment-1269681\">M\u00f3nica Ojeda, Juan F. Rivero, Leonor Saro, Alejandro Morell\u00f3n y Carlos Recam\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Nos cuenta, desde Madrid, Juan F. Rivero que, lo primero que hicieron nada m\u00e1s aceptar el encargo fue reunirse los cinco traductores y decidir unos criterios: \u201cCada uno iba a tener una voz traduciendo e iba a ser libre de determinarla hasta el grado que considerase conveniente, pero tambi\u00e9n ten\u00edamos claro que <strong>hab\u00eda ciertos aspectos ling\u00fc\u00edsticos que hab\u00eda que intentar cohesionar en la medida de lo posible<\/strong>, siendo que adem\u00e1s tenemos cada uno de nosotros registros ling\u00fc\u00edsticos muy diferentes\u201d, nos cuenta Rivero. Se acord\u00f3 desde el principio plantear las dudas y resolverlas en com\u00fan. Para ello crearon un grupo de Whatsapp y una serie de carpetas compartidas donde se iban discutiendo pr\u00e1cticamente en directo las dudas, algunas de las cuales eran muy complicadas, precisa Rivero.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que aqu\u00ed est\u00e1 el quid de la cuesti\u00f3n. Dice Rivero, quiz\u00e1 tambi\u00e9n aventurando el porqu\u00e9 del hecho de que La Escuela Po\u00e9tica de Nueva York no sea una escuela tan extendida -en tanto que grupo po\u00e9tico- en el \u00e1mbito hisp\u00e1nico: \u201c<strong>Estamos frente a un grupo de poetas que a veces no se deja traducir<\/strong>, hay poemas francamente complicados y hay fragmentos que solo pueden quedar abiertos a la interpretaci\u00f3n\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfC\u00f3mo se traduce lo intraducible?<\/strong>&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p>Ya apuntamos antes que quiz\u00e1 una de las razones que explique el dispar conocimiento que, como grupo, se tiene en el \u00e1mbito hisp\u00e1nico sobre los poetas de la escuela de Nueva York sea el hecho de que trabajan en la superficie del lenguaje, jugando libremente con las posibilidades expresivas de la lengua y la forma, lo que provoca que en ocasiones <strong>s<\/strong><strong>us poemas sean complejos y sus po\u00e9ticas elusivas<\/strong>. Estos poetas de vanguardia se caracterizaron tambi\u00e9n por el uso po\u00e9tico de la iron\u00eda y por su vinculaci\u00f3n expresiva con la pintura abstracta y el <em>action painting<\/em>, incorporando elementos de la cultura popular y de la vida urbana en sus creaciones. As\u00ed hay en ellos instancias m\u00e1s oscuras que se contraponen a fogonazos de claridad pr\u00edstina, llenos de optimismo vital.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La poes\u00eda de <strong>Frank O\u2019Hara<\/strong> es muy v\u00edvida, hedonista, abanderada de los placeres sensuales y quiz\u00e1 la m\u00e1s accesible de todas (y de ah\u00ed que sea todo un acierto que aparezca en esta antolog\u00eda en primer lugar), la de <strong>Ashbery<\/strong> es espont\u00e1nea, m\u00e1s meditativa y l\u00edrica, con ciertos efectos eleg\u00edacos. Por su parte, <strong>Kenneth Koch<\/strong> trata de captar en su completitud la riqueza de la vida y todas sus posibilidades, pues como escribe en su poema <em>El arte de la poes\u00eda<\/em>: Tus sentimientos cambian cada instante, \/ y el lenguaje tiene millones de palabras y permite una infinitud de combinaciones\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>James Schuyler<\/strong> y <strong>Barbara Guest<\/strong> son los autores menos conocidos del grupo. En la obra del primero destaca su capacidad para rescatar la grandeza de las cosas ordinarias, celebrando lo cotidiano. Dos versos de su poema <em>28 de diciembre, 1974 <\/em>pueden reflejar esto muy bien: \u201cQuiero escuchar la m\u00fasica \/ pendiendo del aire y beber de mi \/ coca cola. Ya no me da el sol, \/ el cielo empieza a colorearse, el aire \/est\u00e1 lleno de notas a\u00e9reas y salvaje\u201d. Y de los cinco, Barbara Guest, la \u00fanica mujer del grupo y la m\u00e1s desconocida para el gran p\u00fablico fue sin embargo ampliamente admirada por sus colegas. Se la consideraba una poeta de poetas y, como reconoce Juan F. Rivero, sus poemas est\u00e1n llenos de dobles sentidos, de ambig\u00fcedades. Incluso en muchas ocasiones cuesta determinar los sujetos de los verbos. De ah\u00ed que \u201c<strong>las posibilidades de traducci\u00f3n eran tantas que a menudo no est\u00e1bamos de acuerdo en una posible soluci\u00f3n<\/strong>\u201d, nos dice.<\/p>\n\n\n\n<p>Rivero ilustra esas dificultades de la traducci\u00f3n con un ejemplo, cuando les toc\u00f3 revisar la traducci\u00f3n de <em>El cristal de litio<\/em>, de James Schuyler. Se trata de un poema tremendamente dif\u00edcil y muy largo. Para\u00a0 llevar a\u00a0 cabo la revisi\u00f3n del poema estaban Carlos Recam\u00e1n y Juan F. Rivero juntos en la casa del segundo y pusieron a Alejandro Morell\u00f3n al tel\u00e9fono, en manos libres. Mantuvieron una conversaci\u00f3n durante cuatro horas. Repasaron pr\u00e1cticamente el poema verso a verso, discutiendo todas las posibilidades, las distintas opciones que hab\u00eda. Acabaron exhaustos. Sin embargo, la clave fue la risa. \u201c<strong>Nos estuvimos riendo toda la tarde -nos dice Rivero- porque ya al final cuando encontr\u00e1bamos dificultades que sobre las que no consegu\u00edamos ponernos de acuerdo, pues surg\u00eda el humor<\/strong>\u201d. Esto resume cabalmente lo que encontrar\u00e1 el lector en esta antolog\u00eda: un fascinante mundo lleno de posibilidades expresivas, con tramos a veces livianos y otras m\u00e1s complejos, pero que siempre acaban con una risa c\u00f3mplice, con un detalle juguet\u00f3n y divertido, con un destello optimista que ilumina cualquier t\u00fanel oscuro por el que hayamos transitado.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>*Publicado originalmente en The Objective, el 17 de diciembre de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se trata de una traducci\u00f3n emocional, realizada en grupo por parte de unos escritores que comparten una cierta sensibilidad literaria y una enorme complicidad. Se trata de una excelente noticia el hecho de que el<span class=\"more-button\"><a href=\"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/2020\/12\/22\/hablemos-de-la-escuela-poetica-de-nueva-york\/\" class=\"more-link\">Seguir leyendo<span class=\"screen-reader-text\">Hablemos de La Escuela Po\u00e9tica de Nueva York<\/span><i class=\"fa fa-angle-right\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-224","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/224","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=224"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/224\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":225,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/224\/revisions\/225"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=224"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=224"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=224"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}