{"id":329,"date":"2021-05-30T09:45:04","date_gmt":"2021-05-30T09:45:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.josedemontfort.com\/?p=329"},"modified":"2021-05-30T09:45:04","modified_gmt":"2021-05-30T09:45:04","slug":"critica-de-esta-herida-llena-de-peces-de-lorena-salazar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/2021\/05\/30\/critica-de-esta-herida-llena-de-peces-de-lorena-salazar\/","title":{"rendered":"Cr\u00edtica de Esta herida llena de peces, de Lorena Salazar"},"content":{"rendered":"\n<p>La escritora Lorena Salazar Masso, nacida en Medell\u00edn en 1991, acaba de publicar su primera novela para adultos, de manera casi simult\u00e1nea en Espa\u00f1a (Tr\u00e1nsito libros) y Colombia (Angosta Editores), novela que ya ha recibido una c\u00e1lida y entusiasta respuesta por parte de sus primeros lectores. Razones no les faltan.<\/p>\n\n\n\n<p>De Quibd\u00f3 a Bellavista, es esta la historia de una traves\u00eda, f\u00edsica, moral e hist\u00f3rica, donde los recuerdos aprisionan el futuro y las esperanzas del presente se cifran en la casualidad del destino, en la fragilidad de los afectos. Una madre (blanca) y un hijo (negro) viajan al encuentro de Gina, quien, con el correr de las p\u00e1ginas, averiguaremos que es la madre biol\u00f3gica del ni\u00f1o, a quien abandon\u00f3 nada m\u00e1s nacer y dej\u00f3 al cuidado de su vecina, la narradora de esta historia. Madre (adoptiva) e hijo (adoptivo) viajan en una canoa \u2014junto con un grupo reducido de personas\u2014 por el r\u00edo Atrato, el tercer r\u00edo m\u00e1s navegable de Colombia, que nace en la Cordillera Occidental de los Andes, desemboca en el mar Caribe y recorre gran parte del departamento del Choc\u00f3, uno de los m\u00e1s olvidados (y violentos) del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia, debido a la dosificaci\u00f3n informativa con que trabaja Salazar, toma el tono de la inquietud; ese tenso nerviosismo de cuando parece que no pasa nada, pero sin embargo todo est\u00e1 lleno de se\u00f1ales, indicios y ambig\u00fcedades. El lector va entendiendo, muy poco a poco (hasta casi la mitad del libro no sabemos el verdadero prop\u00f3sito del viaje), pero s\u00ed advierte que un hecho crucial para la vida de los personajes protagonistas est\u00e1 a punto de suceder. Con ello, la tensi\u00f3n va desembocando en angustia y, finalmente, en terror.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s del tono de <em>suspense<\/em> de la narraci\u00f3n, son sus dos pilares fundamentales (que est\u00e1n indisolublemente unidos) las reflexiones secas, taxativas y dolorosas sobre la naturaleza de la maternidad y la crianza, y las indagaciones po\u00e9ticas sobre el territorio: \u201cSomos una comunidad de peces, vivimos al son del agua\u201d, dice la narradora refiri\u00e9ndose al r\u00edo Atrato, que anta\u00f1o era fuente de alimento para quienes viv\u00edan en sus riberas y hoy ya no es m\u00e1s que amenaza y cementerio. La novela basa su verdad en la fe en las palabras como constructoras del mundo. Por eso est\u00e1 llena de memoria y recuerdos, de temores, anhelos y secretos, pero, sobre todo, de afectos (siempre mudables, ef\u00edmeros, dubitativos). Es, al fin, una reflexi\u00f3n sobre la incompletitud de todas las madres y sobre la necesaria sororidad que exige la supervivencia en la hostilidad de la selva. En ese sentido, se trata de alguna forma de una b\u00fasqueda (y reclamo furibundo) del perd\u00f3n y la paz.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Esta herida llena de peces<\/em> es una novela llena de dolor, pero cat\u00e1rtica al fin, porque, en \u00faltima instancia, es un viaje sin retorno. Y, en ello, hay un algo <em>conradiano<\/em>. La violencia est\u00e1 presente, pero no al modo metaf\u00edsico de <em>La vor\u00e1gine<\/em>, de Jos\u00e9 Eustasio Rivera, por ejemplo, sino m\u00e1s bien como paisaje en las sombras. Comparte con el primer Tom\u00e1s Gonz\u00e1lez, tambi\u00e9n escritor de Medell\u00edn, la sobriedad del lenguaje y el tema de la soledad desasosegante. Sin embargo, no hay en la novela de Salazar ese contrapunto entre la selva y la urbe, sino que la historia emerge desde el centro mismo del conflicto con el territorio.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Esta herida llena de peces<\/em> se sit\u00faa en la senda abierta por el proyecto del Instituto Caro y Cuervo <em>Malet\u00edn de relatos pac\u00edficos<\/em>, presentado en la Feria del Libro de Bogot\u00e1 en 2017. Un compendio de las voces de veintitr\u00e9s narradores que se dedicaron a repensar y enriquecer el acervo de relatos sobre el territorio del Pac\u00edfico y sus cuatro departamentos (Nari\u00f1o, Cauca, Valle del Cauca y Choc\u00f3). As\u00ed, lo que Salazar aporta a ese contar lo que hab\u00eda venido quedando oculto es la voz de los cuidados, las alianzas y el afecto, al tiempo que ensaya y se cuestiona la validez de nuevas formas de agrupaci\u00f3n familiar no mediadas exclusivamente por la sangre, la legalidad o el deber. Y todo ello envuelto en la austeridad de una prosa prudente, de la que, como chispazos en la noche, surgen vehementes reflexiones sobre la maternidad y el desamparo, adaptadas a los nuevos tiempos, estos en los que ya sabemos que, frente a la crueldad, lo fundamental es poner la vida por delante.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Lorena Salazar Masso, <\/em>Esta herida llena de peces<em>, Tr\u00e1nsito, 2021, 168 p\u00e1gs.; Angosta, 2021, 184 p\u00e1gs.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>*Publicado originalmente en revista <em><a href=\"https:\/\/www.revistaotraparte.com\/literatura-iberoamericana\/esta-herida-llena-de-peces\/\">Otra Parte<\/a><\/em>, el 27 de mayo de 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La escritora Lorena Salazar Masso, nacida en Medell\u00edn en 1991, acaba de publicar su primera novela para adultos, de manera casi simult\u00e1nea en Espa\u00f1a (Tr\u00e1nsito libros) y Colombia (Angosta Editores), novela que ya ha recibido<span class=\"more-button\"><a href=\"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/2021\/05\/30\/critica-de-esta-herida-llena-de-peces-de-lorena-salazar\/\" class=\"more-link\">Seguir leyendo<span class=\"screen-reader-text\">Cr\u00edtica de Esta herida llena de peces, de Lorena Salazar<\/span><i class=\"fa fa-angle-right\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-329","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/329","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=329"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/329\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":330,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/329\/revisions\/330"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=329"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=329"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=329"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}