{"id":413,"date":"2021-10-25T20:36:13","date_gmt":"2021-10-25T20:36:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.josedemontfort.com\/?p=413"},"modified":"2021-10-25T20:36:13","modified_gmt":"2021-10-25T20:36:13","slug":"alberto-olmos-cutrelux","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/2021\/10\/25\/alberto-olmos-cutrelux\/","title":{"rendered":"Alberto Olmos, Cutrelux"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Extra\u00f1amente, no exist\u00eda aun en Espa\u00f1a un ensayo sobre lo cutre, as\u00ed que el escritor y columnista Alberto Olmos, con su habitual gracejo ling\u00fc\u00edstico y su iron\u00eda mordaz, se ha tenido que dar a escribirlo. En Vidas baratas \/ elogio de lo cutre (Harper Collins), el autor reconoce \u201cciertas inclinaciones dom\u00e9sticas por la barato, viejo y un poco feo\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y parece que no es el \u00fanico, pues, como nos confiesa, tras la lectura del texto, \u201cresulta que mucha gente ha salido del, digamos, armario y me viene a confirmar lo que digo en el libro: que hay cierta comunidad de personas a las que le gusta lo cutre. Es decir, a las que consumir lo \u00faltimo, m\u00e1s caro, m\u00e1s sofisticado y distinguido le interesa menos que consumir lo menos llamativo o no consumir en absoluto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Elogio de lo cutre <\/em>es un libro escrito mientras se piensa y, por ello, es menos un ensayo que un ejercicio de nostalgia y comprensi\u00f3n del car\u00e1cter espa\u00f1ol, mirado desde la austeridad castellana que le es propia a su autor (nacido y criado en un peque\u00f1o pueblo de Segovia). Y tiene algo de imp\u00fadico, pues lo impulsa una mezcla de pereza y de cari\u00f1o, incluso de ternura. Ya que, a fin de cuentas, es un reconocimiento de que \u201cal final acabas siendo un cutre sin quererlo, lo mejor es elegir el cutre que quieres ser, que es, y esto es lo c\u00f3modo, aqu\u00e9l que surge de pasar de todo\u201d, nos confiesa Olmos.<\/p>\n\n\n\n<p>No se ha de ver lo cutre, sin embargo, como algo negativo, sino m\u00e1s bien como algo casi estoico. Y es que, escribe Alberto Olmos que, en Espa\u00f1a, \u201cel cutrer\u00edo es tan importante como la gastronom\u00eda o Bu\u00f1uel\u201d. Esto es, forma parte de nuestro ADN; y tiene una largu\u00edsima tradici\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cutre siempre trae, adem\u00e1s, un componente divertido, rijoso. \u201cEs una suerte de ascesis\u201d, confirma Olmos. Tiene un algo de perfecci\u00f3n moral. Y lo cutre no es r\u00fastico, ni ca\u00f1\u00ed, ni hortera, ni costroso, ni rancio, ni kitsch (aun cuando haya un hilo de familiaridad con todas estas definiciones cercanas). Lo cutre, escribe Olmos: \u201dEs un quedarse parado contemplando las cosas y pensando: por qu\u00e9 molestarse\u201d. Dicho en otras palabras: una duda existencial. Un pensarse neutro. Un decirse: para qu\u00e9 cambiar nada, si as\u00ed ya est\u00e1 bien.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cutres son muchas casas de veraneo, segundas residencias, que nos hacen pensar en la infancia, espacios donde se produce \u201cun equilibro m\u00e1gico entre la provisi\u00f3n y el abismo\u201d. El gotel\u00e9 es cutre, cutr\u00edsimo. Lo son los barrios que no son imponentes ni vanidosos porque no exhiben nada. Y las ferias ambulantes. Tambi\u00e9n lo son esos bares de toda la vida que, inevitablemente, se convierten en zool\u00f3gicos de lo cutre. O los productos baratos, cargados de a\u00f1oranza. Que conservamos, sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de lo esperable. Como las sempiternas vajillas Duralex. Pero tambi\u00e9n lo son las bibliotecas p\u00fablicas, con su idea de lo prestado como summum de lo cutre.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay una forma cutre de estar en el \u00e9xito, nos dice Olmos, como la del pol\u00edtico Pablo Iglesias, con su candidez primero y, m\u00e1s tarde, quedado en persona perdida, afuera de su cutrez, ya como un hombre vaciado, \u201centre el arribista y el nuevo rico\u201d. O la del escritor Manuel Vilas, y su temeridad autobiogr\u00e1fica, su obscenidad \u00edntima y su pobreza penitente. Aunque, si se ha de destacar un ejemplo clarividente del \u00e9xito cutre \u00e9se es el de Ignatius Farray, quien \u201cempez\u00f3 cutre, sigui\u00f3 cutre, triunf\u00f3 cutre y ahora no puede desentenderse de todo ese cutrer\u00edo. Esencialmente est\u00e1 encerrado en \u00e9l, vive para ser cutre\u201d, afirma Olmos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo importante, no obstante, es saber que todo el mundo es cutre en algo para alguien. Que, por mucho que queramos, no nos vamos a salvar de ser cutres en alg\u00fan momento. As\u00ed, por ello, es mejor que entendamos \u201cel poder emp\u00e1tico de lo cutre\u201d, nos dice Olmos. Porque la gente no se siente amenazada por algo o alguien que es cutre. \u201cSe siente en familia\u201d, afirma. Y en familia nos re\u00edmos. Porque hay que re\u00edrse con lo cutre, es muy importante. \u201cHay que ser todo lo cutre que se pueda, amigos\u201d, sentencia Alberto Olmos en el ep\u00edlogo, escrito a mano, del final de su libro, lleno de esa ternura de lo imperfecto y laborioso y lento. Que ser\u00eda algo as\u00ed como una invitaci\u00f3n a ser felices, \u00bfno les parece? &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Extra\u00f1amente, no exist\u00eda aun en Espa\u00f1a un ensayo sobre lo cutre, as\u00ed que el escritor y columnista Alberto Olmos, con su habitual gracejo ling\u00fc\u00edstico y su iron\u00eda mordaz, se ha tenido que dar a escribirlo.<span class=\"more-button\"><a href=\"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/2021\/10\/25\/alberto-olmos-cutrelux\/\" class=\"more-link\">Seguir leyendo<span class=\"screen-reader-text\">Alberto Olmos, Cutrelux<\/span><i class=\"fa fa-angle-right\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-413","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/413","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=413"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/413\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":414,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/413\/revisions\/414"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=413"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=413"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.josedemontfort.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=413"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}