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Maria Rodés y David Rodríguez: cartografiar la nostalgia

La historia de Maria Rodés y de David Rodríguez (La estrella de David) comienza en una furgoneta. En el verano de 2019. En Illa de Arousa (Pontevedra), en el Atlantic Festival. Maria no tenía forma de volverse a Madrid, así que le pregunta a Nieves Lancero (La Bien Querida) si había un hueco en su furgoneta.

Y ahí se encuentra con David Rodríguez sentado al lado. Comienzan a hablar, congenian. Se dan cuenta de que comparten el sentido del humor y una forma similar de ver el mundo. Ambos, además, y de forma del todo azarosa, van vestidos de una forma complementaria, como de dúo artístico, piensan. Y barruntan que podrían formar una buena pareja musical. El resultado de aquella potencialidad pretérita es Contigo (Elefant Records), una extravagancia country conceptual.

Primero compusieron un tema: Hacer el amor. Que fue lanzando a finales de 2020. La idea era la de crear un disco más monocromático, que se basara en la idea del amor antiguo, aquello de aguantar carros y carretas por defender un amor pasado de moda, a largo plazo. Y de ahí es donde surgen también los ritmos antiguos: el country, el bluegrass. Músicas viejas para un concepto vetusto del amor; el traje adecuado. Pero pronto se dieron cuenta de que no se encontraban cómodos en ese papel y ello les hizo pensar que un disco así no se podría sostener, porque “primero crees que ese tipo de amor es posible, pero luego te das cuenta de que no, y que acaba necesariamente en divorcio”, afirma David. De ahí la evolución narrativa del disco, su afán por cartografiar la nostalgia de una idea caduca del amor, aquella que hace del callo su virtud, del sufrimiento su bandera y del transigir y claudicar su norma.

Exceptuando la última canción del disco, Nos vamos a divorciar (que surge de una idea de Maria y para la que ésta compuso la música y David la letra), el resto de canciones han sido compuestas en exclusiva por uno de ellos solo. Lo cual no implica que no se hayan respaldado. “Cada uno tenemos nuestras propias inseguridades -nos dice Maria-, yo por ejemplo soy más insegura con las letras y David me ayudaba mucho a reafirmarme en esa parte. Hemos sido capaces de compartir nuestros puntos fuertes con el otro”. Ahí han formado un excelente tándem, ya que gracias al apoyo mutuo ambos han dado lo mejor de sí. Maria, al ser una persona muy dudosa y caótica necesita poner plazos en su vida. Porque si se queda dudando, el proceso se le hace infinito. Y no quiere. “Intento ser disciplinada, me pongo un límite”, sostiene. David, por el contrario, siente que una canción siempre puede ser mejor y eso a veces dilata el proceso. Así, en Contigo, se puede afirmar que Maria ha puesto la narratividad y la fábula, pero también los remates a los temas, y David la fuerza de la emotividad.

En términos de composición, Maria es mucho más artesana, “hago las cosas y punto -nos dice-. Es como quien se pone a hacer una tortilla de patata. Pongo los ingredientes hasta que termino. Y a veces te sale una tortilla peor y otras mejor”. Para ella, las canciones son parte de una etapa y deben reflejar ese momento. David, de su lado, se mueve por indicios. Para él, la composición de canciones sigue siendo una cosa muy misteriosa. “No sé bien cómo hago una canción, cómo la encuentro”. Va probando hasta que sale. Lo cual no garantiza el éxito del proceso, “pero sí lo hace más duro. Y eso es un poco triste, la verdad”, nos dice.

Al no haberse involucrado en la producción del disco (como sí han hecho en todos sus anteriores trabajos), a María y David escuchar Contigo, ahora que ya está en la calle y está encontrando a sus primeros oyentes, les da la sensación de que es como material suyo, propio, pero no tanto (o no del todo). “Se produce con el disco como una escucha más fresca -dice María-, porque no conoces todo tanto y aun voy descubriendo cosas”. David, en la misma línea, nos confirma que, de alguna manera, es un disco un poco ajeno. “Nos vemos en roles distintos”, corrobora María. Y añade: ”Aquí hemos hecho exclusivamente de compositores y cantantes. Y eso es nuevo para nosotros”.

*Publicado originalmente en la Revista El Duende, el 16 de diciembre de 2021.

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